Dejo la bandeja sobre la mesa y me siento. Los próximos minutos van a ser exclusivamente para encontrarte. La mesa en la que me he sentado está junto a los árboles y alejada del murmurllo educado pero constante del resto de personas que están comiendo. Hoy hace sol y el cielo está despejado pero eso no evita que aparezcas. Tras disfrutar del relax de estar sentado y recibir la luz del sol me dispongo a coger los cubiertos para comer pero en ese momento te oigo llegar a lo lejos. Las hojas de los árboles empiezan a agitarse ligeramente. Lentamente dejo los cubiertos y cierro los ojos. Tu suave susurro consigue transportarme a un lugar donde sólo estás tú. No oigo nada más. No veo nada más. No siento nada más. El relajante sonido que produces al moverte entre los árboles me tiene totalmente absorto. En este momento no existe pasado ni futuro. Solo existe el presente. Por un momento olvido todos mis miedos, preocupaciones, deseos. Tu suave movimiento consigue frenar en seco los erráticos saltos de mi mente. El vaso que representa mi felicidad se ha llenado. Algo tan sencillo, humilde y suave como tú ha sido todo lo que necesitaba.
Abro los ojos lentamente volviendo al punto de partida de este pequeño viaje mientras tú, con la suavidad y tranquilidad con que has venido, te alejas. En silencio te doy las gracias por la visita y te deseo un buen viaje a donde quiera que vayas.





Me ha fascinado… increíble como algo tan pequeño, se convierte en algo tan magnífico ante los ojos de alguien poseedor de sensibilidad.
Me alegro de que te haya gustado Isabel, había olvidado lo que era frenar pero por suerte me he dado cuenta y haré todo lo que está en mi mano para no olvidarlo.
Te miro de lejos y pienso detenidamente si acercarme o no… un rayo de sol cae sobre tu frente y me parece poder leer en tus rasgos que puedo acercarme y dejar que me adivines… o me veas…
El aire surge de repente, son ligeros girones que mecen tu ropa… tú te has puesto a comer en forma, yo solo te sigo observando, aunque ya estoy más cerca.
Dejo que la naturaleza te envuelva, con susurros, besos de aire, movimientos de roce, sonidos musicales de hojas y el ligero batir de alas…
Has cerrado los ojos y eso me ha impulsado a llegar hasta tu mesa, a tu lado… no te has dado cuenta, he bebido de tu agua y lo he sabido todo de tí..
y he permitido que por un instante tus ojos mas que adivinarme, me hayan visto…
sigue así…