29 Sep 2008 · un-anio-en-japon

Ueno

Ueno, en la zona norte de Tokyo, es conocido por su enorme parque repleto de museos y de vagabundos.


La foto de rigor nada más salir del metro. Esto es lo que vi antes de internarme en el inmenso parque. A la izquierda se puede ver uno de los muchos Yodobashi que pueblan Tokyo.

 


Cuando vi la cantidad de vagabundos que había al poco de entrar primero pensé que me había equivocado de parque y luego pensé que para ser la entrada principal (que no lo era) era un poco menos de lo que esperaba. El “samurai paseando perro” me dio ánimos para seguir ignorando la pregunta de si los vagabundos japoneses borrachos intentarían asaltar a un joven gaijin con cámara réflex y mapa en mano.

 


Avanzando un poco más empiezo a ver edificios dentro del parque, menos vagabundos y un poco más de orden.

 


Por si alguien tiene problemas para encontrar el museo de las ballenas hay una a tamaño natural enfrente de la entrada.

 


Aquí se pueden ver vagabundos de Ueno, todos completamente ordenados en filas y con una tela sobre la que se sientan (sin pisarla con los zapatos, aunque sea una vivienda pequeña es una vivienda). La mayoría no debían de tener muchos yenes en los bolsillos pero eso sí todos organizados y civilizados (he leído que el perfil típico es el de un hombres ya entrado en años que ha perdido su trabajo y no puede encontrar uno nuevo). No había alboroto ni ruidos molestos, podían ser espectadores de un cine al aire libre.

 


Avanzando en dirección al Museo Nacional de Tokyo se encuentra este enorme claro. Tokyo es una megalópolis pero con la cantidad de grandes parques la ciudad todavía puede respirar.

 


Entrada al Museo Nacional de Tokyo. Este tipo de museos no me gustan y me parecen aburridos pero años de condicionamiento materno hicieron que no me diese cuenta de lo que estaba haciendo hasta que fue demasiado tarde. El museo tenía lo que se podría esperar de un museo nacional: objetos del Japón prehistórico, antiguo, medieval y algo del moderno, katanas, kimonos y mujeres policía en cada esquina con las que me costaba no acercarme y preguntarlas cómo podían aguantar de pie durante horas vigilando obras de arte acristaladas en un país tan pacífico como es Japón.

 


Después de liberarme de la ilusión y salir del museo se me ocurrió la feliz idea de “experimentar la sensación de perderte en un lugar que no conoces”. Acabé tardando 40 minutos en bordear todo el parque Ueno bajo el sol de Tokyo de las dos de la tarde en pleno agosto. Pasé al lado de frondosos y frescos árboles cuya sombra no me tocaba, escuché los sonidos de los animales del zoo del interior de parque y a los niños diciendo “kawaiii” sin ver nada y vi caminar gente a través de puentes que cruzaban por encima de donde yo iba caminando.

 


Si alguien quiere repetir la experiencia hay que girar por la izquierda al llegar al Museo Nacional y seguir todo recto.

 


Mientras buscaba un 24h para comprar algo de bento me encontré con este en enorme estanque de plantas flotantes. Mi imaginación me insinuaba que podría haber serpientes y otros animales peligrosos en sus aguas aunque no vi nada. No entiendo cómo los japoneses pueden tener parques y rascacielos de dimensiones tan enormes y a la vez ser tan recatados y minimalistas para algunas cosas.

 


Más allá del estanque anterior y con un par de bentos en el estómago di por finalizada mi visita al parque. Fue una lástima que el día estuviera medio nublado. Me habría gustado visitar las partes del parque que me dejé.

Comments
  1. 1

    Solo diré, que el parque debía ser magnifico y lo que más me a llamado la atención haya sido el estanque con plantas flotantes, realmente es maravilloso * * !

    No me salen más palabras xD !

    Un besito Slnc !

  2. 2

    Me encanta la sensación esa de “perderte en un lugar que no conoces”, pero he de reconocer que eres valiente! Cuando yo estudiaba solía hacerlo porque salía de clase a la 1, la comida en la residencia la servían a las 2 y yo vivía en el Barrio de Santa Cruz (en Sevilla). Era genial perderse por esas callejuelas. Pero estaba en España, la gente hablaba mi idioma, y el tamaño de Sevilla comparado con el de Tokio… en fin, comparado incluso con ese parque. Vamos, que creo que te va la aventura ;)
    ¿Lo has hecho en alguna otra parte, eso de perderte voluntariamente?

  3. 3

    Me alegro que te guste Sombra :)

    María: que yo recuerde fue la primera vez que lo he hecho deliberadamente y sin prisa por ir a ningún sitio. Si lo vuelvo a hacer me aseguraré de llevar provisiones (agua no me faltó, había máquinas cada dos por tres pero el estómago rugía cual dragón).

  4. 4

    Una bonita experiencia. Me ha encantado como lo cuentas. Precisamente ayer vine de Pekín e hice algo muy parecido pero en el palacio de verano. Aunque con lo grande que era el sitio hubo un poco de perdido real y perdido deliberadamente….
    Me ha sorprendido mucho lo de los vagabundos. Cuando fui la guia me contó que habían aumentado mucho por culpa de la recesión. Muchas empresas habían quebrado y se habían visto obligadas a despedir gente. La filosofía laboral de Japón es dura en el sentido de que trabajas mucho y siempre debes dar lo mejor de tí, pero al menos la empresa también te ayuda y tienes muchos planes como becas para hijos, pago de hipotecas… y sobre todo el saber que cuando estas en un trabajo de ese tipo es para toda la vida. Pero ese ritmo con las quiebras se perdió, y muchos japoneses se vieron en el paro con mediana edad, algo impensable hasta entonces. Las que no habían quebrado seguían ese ritmo, claro… nuevo empleo para jóvenes a los que forman y luego están toda la vida en esa empresa. con lo cual no había vacantes para viejos lobos formados. Esa gente en su mayoría es victima de la mala suerte y de un país que reacciona tarde ante los imprevistos.
    Pero a pesar de esta explicación que nos dieron hay que decir que en mi estancia por japón solo vi un vagabundo, y eso que tambien estuve en el parque Ueno. Es raro, raro, raro….
    Y yo me pregunto, así a bolapie, ¿ a esa gente no la podía haber ayudado su familia? Si mi hermano se encontrará en esa situación yo le hubiera permitido quedarse en mi casa y hubiera intercedido por él en mi empresa a ver si aunque sea de ascensorista le colocaran. ¿Y que habrá sido de sus hijos? No sé… además de una vida dura en el sentido estricto del vagabundo veo una gran ruptura familiar, fruto del agobiante y frenético ritmo de vida Tokyota.
    Viva el progreso! Pero parece que sea a costa de la humanización.
    (capitulo uno de los devaneos mentales de un friki en China)

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