Shibuya es otra de las zonas de ocio y de compras para los jóvenes tokyotas.
El famoso perro Hachiko. Hace unos años vivía en Tokyo un hombre que todos los días se iba a trabajar cogiendo el tren en Shibuya. Su perro de raza Akita, Hachiko, le acompañaba y le esperaba enfrente de la estación todo el día hasta que volvía. Tras años siguiendo la misma rutina el hombre murió mientras estaba en la universidad y Hachiko que le había visto irse al trabajo pero no le vió volver se quedó esperándole en la estación. A partir de ese día y hasta que Hachiko se reunió finalmente con su dueño siguió yendo a diario a la plaza de Shibuya a esperar a su amo. En su honor se construyó la estatua que hay ahora en la plaza de Shibuya.
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No es un efecto óptico y la calle de la derecha tiene pendiente aunque no se note mucho.
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Un gimnasio de kickboxing, un edificio zebra (para hacer compañía al edificio de leche con galletas), unas pintadas en la acera de enfrente, una azotea bordeada de árboles en el edificio izquierdo y una calle solitaria a la derecha. Mi intención era sacar una foto de una zona de Shibuya que no fuera interesante pero es que si empiezo a fijarme..
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Buscando la entrada más próxima al enorme parque de la derecha (Yoyogi Park).
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Quince minutos más tarde, siendo consciente de haber elegido la entrada más alejada, pero ya dentro del parque me empecé a encontrar algunos grupos de músicos. Tengo entendido que durante los fines de semana el parque está lleno tanto de música como de extravagantes jóvenes.
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Vista del parque desde la salida opuesta a la que entré. El parque era tan grande y los japoneses son tan silenciosos que era como estar en medio del campo. Con la cantidad de árboles era imposible ver edificios u otros rastros de civilización.
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Un anfiteatro para celebraciones especiales cerca del parque.
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Un poco más adelante se encontraba uno de los templos más concurridos de Tokyo así que ni corto ni perezoso, aunque los pies empezaban a pedirme desesperadamente volver, me fui a visitarlo.
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Este tipo de escenas eran comunes en el pequeo paseo que separaba al templo del resto del parque.
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Y aquí algunas fotos del templo. La verdad es que desde mi ignorancia arquitectónica se parecía bastante al resto de templos que había visitado. Lo que más me llamó la atención fueron estos portales de madera oscura.
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Y ya para despedirme del templo, de Shibuya y de un cansado día me deleité durante unos instantes en estos silenciosos y misteriosos rincones que te encuentras de vez en cuando antes de introducirme en la vorágine de gente del metro.





La historia del perro Hachiko me recuerda a Penénope, la de la canción de Serrat, qué triste…
El edificio zebra también le hace compañía al edificio toalla de baño (me encanta la imaginación que le echas a tus descripciones :D).
Si encuentro algún curso de orientación en la entrada a parques, te aviso, que parece que es bastante usual en ti caminar más de la cuenta cuando de parques se trata… ;)
Besos
El parque yoyogi los domingos por la mañana está hasta arriba de gente de las más variadas tribus urbanas. Es una visita obligada (siempre que se coincida en fechas con la visita, claro). Por cierto, a mi el anfiteatro me recuerda a la base de mazinger Z :-P
Holaaa !!
La historia del perrito es triste, pero te demuestra lo fieles que pueden llegar a ser estos animales, aparte de que hacen honor a ” los mejores amigos del hombre ” a veces pienso que un perro es mejor amigo que una persona, que puede traicionarte y ahcerte mucho daño = (… Me recuerda a la historia de un perrito de cullo nombre no me acuerdo, un hombre ingresó urgente en el hospital y él siempre iba acompañado de su perro, él hombre murió en el hospital, desde ese día el perro no se movia de la entrada del hospital, los médicos le sacaban comida y todo, pero nada, y un día después de mucho tiempo el eprro murió, es una pena pero te das cuenta de lo valiosos que son los animalitos.
Y hablando del parque… me a parecido interesante que de la cantidad de abroles no se vieran edificios, no todos los parques peudes presumir de apartarte de la civilización, tiene que ser precioso saber que estas en una ciudad y no evr ni un edificio, no escuchar ni un coche, y menos aun, el bullicio de las calles, a veces es una faena vivir en una ciudad eh x’D !
Bueno me a encantado tu entrada comos iempre = P !
Un besito Slnc !
María: muchas gracias :) ¡Sobre lo del curso te tomo la palabra! Los parques me encantan, son silenciosos, hay color, se respira vida, hay poca gente, son misteriosos… Al salir del metro en las excursiones a los distintos barrios de Tokyo y encontrarme con la alternativa de adentrarme en un parque o en un laberinto de rascacielos la elección era clara o:). Besos
Blandford: me quedé con las ganas de ver las tribus urbanas. Cuando vuelva a Japón aparte de escalar el monte Fuji tengo que volver al parque Yoyogi un domingo por la mañana >:). De Mazinger Z tengo recuerdos un poco nebulosos, si me preguntases si el robot tenía color rojo te podría responder pero de su base no recuerdo mucho, jeje.
Sombra: oh, ¿es una historia ocurrida en España? Al escribir esta entrada me enteré por la wikipedia que había historias parecidas en algún otro país como Italia. Perros tan fieles hay en muchos paises :) Es una faena vivir en una ciudad, ¡y que lo digas! Aunque hay más comodidad no sé si merece la pena :/ Un besito
Pues lo del perrito este si dué en España, lo que no sabria decirte es donde, = P !
Un beso Slnc !
Estoy hecho un viejales slnc :P Aquí te dejo un video donde se ve la base. Se le da un aire, tampoco es que sea idéntico, pero oye, a mi me ha dado nostalgia. Se ve sobre el minuto 2:45
http://es.youtube.com/watch?v=HKg0zmv0gs8
Y este es el opening heavy remasterizado, que a mi me encanta.
http://es.youtube.com/watch?v=I1GzjG8T_Wk&feature=related
Sombra: okis, gracias.
Blandford: Gracias por los links, ahora sí que recuerdo que en el pasado la vi, jeje :)