El domingo me perdí. Traté de llegar del punto verde (CERN) al punto morado (Ginebra) y no lo conseguí. Aparte de las bonitas fotos y de las dos horas de ejercicio aeróbico con mi nueva bici me he puesto suficientemente moreno para el resto del verano.
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Mi intención era pasar la mañana visitando los edificios de organizaciones internacionales como Naciones Unidas que hay al norte de Ginebra pero me quedé con las ganas. A partir de los mapas el objetivo parecía sencillo: coger la carretera que lleva del CERN al centro de Ginebra, todo recto y a plena luz del día.
La excursión comenzaba bien: un misterioso camino rodeado de vegetación que parecía llamarme a la aventura.
Esta es la carretera que me tenía que llevar directamente a Ginebra cerrada completamente al tráfico. Mi gozo parcialmente en un pozoSeguí adelante con la vaga de idea de que si el CERN quedaba detrás de mi entonces Ginebra tenía que estar de frente. Gracias a este sencillo algoritmo di innumerables vueltas, hice agónicos sprints por autovías/carreteras en tramos donde era imposible ir por otro sitio y me acabé mis provisiones (un plátano y unas galletas).
Verdaderamente precioso, pero según mis cálculos a estas horas tendría que estar comiendo en pleno centro de Ginebra.
Finalmente me di por vencido y di media vuelta. No tengo muy buena memoria para recordar los lugares por los que he pasado. En esta ocasión no solo no tenía buena memoria sino que solo recordaba haber salido del CERN con intención de llegar a Ginebra. Tenía el recuerdo de haber pasado al lado del aeropuerto así que a falta de Osa Mayor me puse a mirar al cielo a ver en qué dirección se movían los aviones.
Cuando conseguí llegar al aeropuerto me distraje un rato sacando fotos de los aviones al aterrizar inconsciente de que el sol estaba tostándome.
Esta breve parada era la típica zona pegada a un aeropuerto por lo que se podían ver los aviones muy fácilmente. Sin duda si hubiese llegado a Ginebra no habría podido sacar una foto tan buena, seguro que perderme ha sido obra de mis angelitas de la guarda.

Una vez satisfecha mi curiosidad sobre cómo se ven los aviones desde abajo en pleno vuelo retomé mi camino de vuelta concienciándome de recordaba todos los sitios por los que pasaba solo que no los recordaba porque la perspectiva era diferente. Como ya imaginaba fui incapaz de seguir el camino que tomé inicialmente y acabé en otro pueblecito vecino que no había visitado. Lo que se ve en esta imagen es un colegio de primaria que por alguna razón me recuerda a los cómics de Lucky Luke y a sus andanzas por el sur de América del Norte.
Actualización: como comenta María no es la primera vez que me pierdo.







Muchas veces está bien perderse un poco, alguna vez me gustaría perderme a propósito por alguna zona de la naturaleza, eso si siempre con provisiones. Lo que no está tan bien es perderse cuando uno intenta llegar a un sitio en concreto.
No hay mal que por bien no venga…
Al perderte te has ‘topado’ con lugares que de otro modo no te hubieras cruzado, jejeje…
Míralo por el lado bueno, no te perdiste intentando llegar desde Ginebra (punto morado) al CERN (punto verde), a una reunión importante… jejeje
Un abrazo y estoy ansioso de ver más fotos del cern…
txuri, Ramiro: ciertamente!
Ramiro: las próximas serán sobre el CERN y menos turismo, lo prometo. Es que tenía tanta información que no sabía muy bien cómo contarlo. Por cierto, tu foto de linkedin me recuerda a Miguel Induráin :D
¡Un abrazo!
Slnc, una duda, ¿Porque no preguntaste?.
Mi señora dice que “los hombres nunca preguntais cuando estais perdidos o no sabeis llegar a la calle/ciudad que buscais, teneis que demostar siempre que sois grandes exploradores y que a gran jefe indio rastreador bastar rastro de oso en camino para conocer ruta”.
¿Me ayudas en mi pequeña crisis? ;O
Al principio pregunté, más concretamente, cuando me topé con la segunda foto esperé pacientemente durante 2 minutos a que pasase algún transeunte y me indicaron el camino a seguir pero lugeo me sentía como si estuviese en Moscú y preguntase por dónde quedaba la Tour Eiffel, además la mitad de las razones de ir de excursión esa mañana era hacer ejercicio así que no llegar a Ginebra significaría que tendría otra perfecta excusa para salir de excursión otro domingo :D
Esta entrada me recuerda poderosamente a otra en la que quisiste, según tus palabras, “experimentar la sensación de perderte en un lugar que no conoces”. Que digo yo, ¿no has puesto un enlace por descuido o por amor propio?
Lo de las angelitas de la guarda me habla bastante de tu idea de la religión, jajaja. Mancantao.
Besos!
María: pensé poner enlace al escribirla pero se me pasó. Ya lo he arreglado. Quiero mucho a mis ángelitas de la guarda, me han salvado la vida ya por lo menos un par de veces que sea consciente, jeje.